Una ingeniosa y emotiva historia de amor surge entre una antropóloga forense y el hijo de desaparecidos, ambos marcados por la misma tragedia.
La trama combina humor y sensibilidad al explorar la relación de dos personajes que comparten el peso de la pérdida y la búsqueda de identidad. La protagonista, una experta en restos humanos, se cruza con un joven cuya vida está marcada por la desaparición de sus padres.
La autora aclara que, aunque la novela continúa la línea de su obra anterior —donde la heroína era descrita como una “princesa montonera posible”—, se trata de una ficción independiente y no debe confundirse con hechos reales.



