La industria automotriz argentina enfrenta una tormenta perfecta que amenaza con reconfigurar de manera irreversible su entramado fabril. El anuncio de que Japón y el Mercosur avanzan de forma decidida hacia un Acuerdo de Asociación Económica (AAE) encendió alarmas en el sector. La iniciativa, impulsada con vigor por la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, contempla como eje la drástica reducción parcial o total del arancel del 35 por ciento que actualmente grava la importación de vehículos desde extra-zona.