El gobierno de Javier Milei, el aparato judicial y la dirigencia de la comunidad judía, alineados todos con la derecha norteamericana e israelí, salieron a apurar desesperadamente el juicio en ausencia por el atentado contra la AMIA. El viernes, ya fuera del horario habitual, sin testigos y en un sorteo del que no fueron notificadas las partes, se incluyó en la Sala II de la Casación, para tratar la cuestión del atentado, al juez Carlos Mahiques, quien en su momento encabezó un disparatado fallo —no había que resolver nada sobre el ataque en sí mismo— que dio por probado que la organización libanesa Hezbollah e Irán estuvieron detrás del atentado a la mutual judía. El otro juez de la Sala II, Diego Barroetaveña, a quien se vio con Milei en el acto oficial de la AMIA, hizo rápida mayoría con Mahiques y convocaron a una audiencia el 10 de septiembre para resolver sobre la constitucionalidad o no del juicio en ausencia. En esa operación, marginaron a la otra jueza de la Sala, Ángela Ledesma. Los familiares y amigos de las víctimas, agrupados en Memoria Activa y APEMIA, ya se pronunciaron contra el juicio en ausencia, pero no por razones constitucionales, sino porque lo consideran una maniobra para cerrar la causa sin investigar nada y condenar con base en informes de inteligencia y no en pruebas.