Hay novelas que se sostienen sobre una paradoja secreta. Bali, de Federico Jeanmaire, se organiza alrededor de una de las más bellas y crueles que puedan imaginarse: la coexistencia entre la promesa de saberlo todo y la experiencia devastadora de no poder recordar. En el centro del libro están aquellas enciclopedias vendidas en cuotas, de casa en casa, en la Argentina de otro tiempo: entre ellas, la colección Lo sé todo, cuyo título condensa una fantasía moderna, una operatoria borgeana, la de reunir el mundo entero en tomos ordenados, disponibles, consultables. Pero Jeanmaire da vuelta esa promesa desde la primera página: si la enciclopedia es el sueño de una mente que puede contenerlo todo, la novela interroga qué ocurre cuando esa mente progresa a puro olvido. Lo sé todo se transforma entonces en su variante negativa trágica: no sé ni recuerdo nada, ni siquiera que a las nubes se las llama nubes.



