La obsesión del Gobierno de Javier Milei es llegar a bajar la inflación a como dé lugar para intentar que eso se sostenga como una bandera electoral. Y la orden política obliga al ministro de Economía, Luis Caputo, a tener ancladas todas las variables para que la economía siga en el freezer y que los precios no se disparen. Con el dólar intervenido por Estados Unidos y la recesión regulando consumos familiares, el funcionario aceleró estas últimas dos semanas en una acción coercitiva sobre el sector privado: según supo Página I12, les bajó línea a cámaras empresarias para que no aumenten los sueldos más de 2 por ciento, que es menos que la inflación mensual. Esta amenaza se inscribe, además, en un escenario muy crítico para los ingresos. Además de la mora en los créditos que toman las familias, se duplicó en los sectores del comercio el pedido de adelantos de sueldos para costear, a diferencia de períodos anteriores, consumos básicos como Alimentos y Servicios.



