Desde la asunción de Milei, el país ha visto la eliminación de más de 411.000 puestos, con 110.000 empleos perdidos solo en el último año, lo que ha debilitado los llamados trabajos refugio y ha disparado el cierre de 33 empresas diarias.
Los datos oficiales indican que la caída del mercado laboral se aceleró considerablemente desde que el presidente tomó posesión, superando los cuatrocientos mil empleos suprimidos en total. En los últimos doce meses, la cifra de despidos alcanzó los ciento diez mil, una pérdida que supera cualquier registro reciente.
Esta oleada de desempleo ha dejado sin efecto la capacidad de los trabajos refugio para amortiguar la tasa de desocupación, que sigue en aumento. Además, la presión se ha traducido en el cierre de alrededor de treinta y tres compañías cada día, señal de un deterioro estructural en la actividad económica del país.



