El líder ultraderechista Nigel Farage ganó con comodidad en la circunscripción de Clacton, aunque su contrincante más llamativo no era la clase política tradicional, sino un humorista que apareció con un contenedor de basura como casco y un vestuario de estilo cósmico.
En la votación local, Farage superó ampliamente a sus oponentes, consolidando una ventaja decisiva que le asegura la representación del distrito. La campaña estuvo marcada por la presencia de un candidato poco convencional, cuya estrategia consistió en un espectáculo visual más que en propuestas políticas.
El personaje, conocido por su faceta cómica, decidió presentarse con un tacho de basura colocado sobre su cabeza y un traje que recordaba a la estética de la ciencia‑ficción, generando tanto sorpresa como críticas entre los electores y la prensa.



