El primer ministro israelí calificó al Reino Unido como una “República Islámica de Gran Bretaña”, lo que provocó una condena inmediata del gobierno británico, que calificó las declaraciones de inaceptables y expresó su rechazo a través de canales diplomáticos.
Tras la polémica intervención de Netanyahu, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido emitió un comunicado en el que describió las afirmaciones como “totalmente impropias” y reiteró su compromiso con los valores democráticos y la cooperación bilateral.
Las autoridades israelíes fueron notificadas oficialmente del descontento británico, y se espera que ambas partes mantengan conversaciones para evitar tensiones adicionales en sus relaciones internacionales.



