Tras casi tres años de ajustes, el gobierno mantiene la postura de que no hay recursos disponibles, mientras la inflación sigue subiendo, con un IPC que en los primeros siete meses de 2026 alcanzó el 19,3 % frente al 17,3 % del mismo lapso del año anterior.
El Ejecutivo continúa aferrado a la idea de que la falta de liquidez es el principal obstáculo para impulsar el consumo, sin que ello haya frenado el incremento de los precios. Los indicadores de precios al consumidor revelan una tendencia alcista sostenida, contraria a la expectativa de una caída que justificara la política de austeridad.
Ante este escenario, la interrogante que se plantea es si en algún momento se liberarán recursos suficientes para estimular la demanda interna, o si el actual modelo económico seguirá priorizando la contención del gasto a costa de la presión inflacionaria.



