La aldea palestina de Qusra sufre un cerco de seis días impuesto por colonos israelíes, tras la demolición de una avanzada radical por parte del ejército.

El ejército israelí derribó la posición que habían establecido grupos extremistas en la zona, pero la medida no logró impedir que los colonos volvieran a ocupar el área, manteniéndola inaccesible para residentes, reporteros y defensores de derechos humanos.

Las autoridades militares anunciaron el cierre total del sector, prohibiendo la entrada de cualquier persona ajena a las fuerzas armadas, lo que ha generado críticas de organizaciones internacionales que denuncian la restricción de la libertad de movimiento y la falta de protección a la población local.