La actividad gubernamental de Argentina se muestra como un guion elaborado, con ingenio sorprendente, aunque la economía atraviesa una fase de estancamiento.

En medio de una recesión que afecta al país, la manera en que se desarrollan las políticas y decisiones parece sacada de la imaginación de un escritor de teatro, alcanzando niveles de originalidad que conmueven a los observadores.

El reciente episodio de la huida del candidato derrotado en Brasil ilustra que, a pesar de los reveses, los actores políticos argentinos logran reinventarse continuamente y superar los obstáculos que se les presentan.