El lunes 6 de julio el gobierno presentó el “programa financiero” para 2026 y 2027. El gobierno intentó darle un marco de “institucionalidad” y planificación con el objetivo de generar una especie de “golpe final” al Riesgo País ¿De qué forma? Mostrándole al mercado financiero que “no lo necesita” y, por lo tanto, generando un shock de confianza en el programa que sepulte las dudas y el Riesgo País. Esta estrategia no es novedosa: es la misma lógica que derivaron en la decisión de impulsar las últimas emisiones de bonos en dólares en el mercado local. A pesar de los esfuerzos oficiales por mostrar resuelto el financiamiento, la explicitación de las fuentes no solo reforzó algunas de las dudas originales, sino que añadieron otras que no estaban en el radar.


