El pintor Lars Hertevig está enfermo de melancolía. Lo han echado de la pensión en la que vivía donde se obsesionó con Helene, una jovencita de quince años sobrina del casero, y ahora, lo están internado a raíz de un colapso mental. Diagnóstico: mucha cosa y melancolía. Indicaciones: ni pintar ni dibujar. No estamos en el siglo XIX, y leí la novela de Jon Fosse que recrea la psiquis del artista, hace dos años, cuando el noruego ganó el Premio Nobel de Literatura y editoriales se batían a duelo por los derechos de su obra en español. Pero me gusta decir ahora, ahora, ahora. No siento estar recordando, estoy en el texto, confiada para decir que la melancolía es un acto del presente, dispuesta a la mezcolanza de tiempos. Y una imagen. La melancolía es una imagen.