La nueva cara del antifeminismo estadounidense ya no incluye solamente pastores, criptobros musculados y referentes republicanos. La novedad son las jóvenes influencers, esposas fértiles con facciones que dan la sensación de haber sido retocadas por IA, horneadoras de pan de masa madre, ángeles de hogares que emulan los equilibrios de poder de los años 50 en los suburbios. En tiempos de MAGA, las creadoras de contenido denominadas tradwives (abreviatura de traditional wives) vienen, entre canje y canje, cuestionando uno de los consensos democráticos más básicos: el derecho de las mujeres a votar.